6 de abril de 2012

os paradoxos ambientais de um lava-louças.


Las paradojas ambientales de un lavavajillas

Lavavajillas Siemens SN26M297EUEl lavavajillas es un electrodoméstico en el que se dan varias paradojas ambientales a la vez. La primera es que se pueda consumir menos agua y energíacon una máquina que lavando los platos a mano. Pero hay más, como se puede ver en uno de los últimos estudios de la OCU. La Organización de Consumidores y Usuarios ha comenzado a integrar el impacto ambiental como nuevo criterio en las guías de compra que elabora y el primer producto analizado de esta forma ha sido el lavavajillas. El aparato que consigue mejor nota ambiental en su estudio comparativo es elSiemens SN26M297EU (un A+++), con un consumo comprobado en el laboratorio de 11,8 litros de agua y 0,946 kWh por lavado en el programa normal. Al contrario, el que sale peor parado en impacto ambiental de los analizados es un Miele G 4100 SC BRWS (un A+), con un gasto de 19,13 litros de agua y 1,474 kWh.
Volviendo a la primera de las paradojas, son varios los estudios que aseguran que es mejor para el medio ambiente utilizar este electrodoméstico que la opción manual del estropajo. Uno de los más conocidos es el realizado hace unos años, con datos reales de consumo de hogares en España, por el Canal de Isabel II y el grupo BSH, que estimaba un ahorro medio de 87 litros y 3 kWh en cada uso del lavavajillas frente al lavado a mano. El que uno de los promotores del estudio sea un fabricante de electrodomésticos no aporta mucha confianza. Y si se toman como referencia los datos de consumo del aparato considerado más eficiente del mercado por la OCU, hay formas de lavar a mano con menos de 11,8 litros de agua (en un barreño) y sin gastar energía (con agua fría). Sin embargo, por lo general, no suele ser así como se friegan hoy en día los cacharros en las casas, sino más bien con agua caliente y con el grifo abierto. En ese caso, la propia OCU ha medido que los grifos supuestamente más óptimos, los denominados ahorradores, pueden tener un flujo de agua que va de los 7 a los 12 litros por minuto. ¿Cuánto tiempo está el grifo abierto mientras se friega? “Podemos asegurar con tranquilidad que lavar a mano hoy gasta hasta cuatro veces más que el lavavajillas”, comenta Belén Ramos, responsable del área de Medio Ambiente de la organización de consumidores, que también recalca que esta ventaja de la máquina se puede esfumar si se aclaran los platos bajo un grifo antes de meterlos en el lavavajilla.
¿Cómo se valora el impacto ambiental de uno de estos electrodomésticos de una forma rigurosa? Los técnicos de la OCU han realizado el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) del aparato(1), evaluando todos los efectos para el entorno desde que se fabrica el electrodoméstico hasta que se desecha como residuo. El resultado encontrado es que el principal impacto de un lavavajillas (considerando que sea correctamente reciclado al final de su vida) es, con mucha diferencia, su consumo de energía en las casas, por delante del gasto de agua, la fabricación de la máquina o el transporte hasta las tiendas. Y esto ocurre en todos los escenarios analizados. En el caso del aparato menos eficiente, el 94,2% de su impacto global es atribuido a la energía gastada en los lavados(2). Pero incluso con el lavavajillas que menos consume, el gasto de energía durante su uso corresponde al 91% del impacto. Esto implica una segunda paradoja ambiental:  es mejor comprar un electrodoméstico nuevo más eficiente antes que intentar alargar la vida del que tenemos en casa desde hace años.
Esto es así, claro, siempre que haya pasado tiempo suficiente para que evolucione la tecnología y que el nuevo lavavajillas sea realmente más eficiente. “Cuidado, tampoco es que haya que cambiarlo a los pocos años, pero llama la atención como estos aparatos con menos impacto en la fabricación son los que más duran y en cambio sustituimos a toda velocidad aquellos otros que pueden implicar más daños en su producción, como los móviles y otros dispositivos high tech, con más circuitos, displays y metales con un alto impacto”, incide Ramos.
Según otro estudio reciente sobre el consumo de energía de los hogares españoles, éste realizado por el IDAE, el lavavajillas supone de media el 8,3% del consumo de energíadel conjunto de los electrodomésticos de una casa (246 kWh al año); menos que la lavadora (255 kWh), la televisión (263 kWh) o la nevera (662 kWh). Hay muchas cosas que gastan bastante más energía que poner el lavavajillas, pero lo que cuenta al final es la suma de todo. Para muchos hogares españoles, este sigue siendo un aparato prescindible. Pues el 47% de las casas no dispone de lavavajillas. Asimismo, de acuerdo a los datos del IDAE, de los 9,1 millones de estos aparatos que funcionan en el país,  el 21% tienen la etiqueta energética A++, el 28% la A+, el 45% la A y el 5% la B.
La última paradoja ambiental de estos electrodomésticos tiene que ver con su funcionamiento: el programa “eco” que se supone que consume menos es justamente el que hace que esté más tiempo en marcha el aparato. Esta es otra de las cuestiones medidas por los técnicos de la OCU en el laboratorio, confirmando que este programa “eco” gasta un 30% menos energía que el normal, pero también que es tremendamente largo. En concreto, el lavavajillas más eficiente de antes consume 1,5 litros de agua menos y 0,188 kWh menos en el programa eco que en el normal, que dura 156 minutos (47 minutos adicionales). Asimismo, el aparato menos eficiente analizado gasta 5,2 litros menos y 0,446 kWh menos en el programa "eco", que hay que esperar a que termine 172 minutos  (53 minutos más que en el normal). “Tres horas funcionando es demasiado, lo del programa ‘eco’ todavía no está bien resuelto”, comenta Ramos.
Como se ha explica en algún post anterior, el lavavajillas consume menos en el programa “eco” porque utiliza agua a menor temperatura. Calentar agua a unos 60-70ºC es lo que implica el mayor gasto de energía en un lavavajillas. El programa “eco” intenta compensar la pérdida de efectividad por calentar menos el agua alargando el tiempo de lavado (aunque no siempre lo consigue en platos muy sucios como comprueba también la OCU en su estudio).
¿Si el mayor impacto ambiental se produce por la baja eficiencia de obtener calor con una resistencia dentro del lavavajillas, por qué no conectar el aparato a una toma de agua ya caliente, conseguida con algún sistema externo mejor, como un colector solar o una caldera de gas natural? Cómo hacerlo lo explica en su blog David Losada, que ha hecho este apaño de fontanería en su propia casa. “Hay lavavajillas bitérmicos con dos tomas distintas para el agua fría y la caliente, pero son caros y muy difíciles de encontrar”, incide Losada, que asegura que “es sencillo hacerlo con uno normal, siempre que se compruebe antes que el tubo del entrada del aparato aguantará la temperatura y la presión del agua caliente de nuestra casa”. En la OCU se muestran cautos sobre estos sistemas para utilizar en el lavavajillas agua ya calentada, pues no disponen de mediciones de consumo. No obstante, consideran que su eficacia dependerá mucho de la distancia a la que esté la caldera. “Si está muy lejos, habrá mucha agua caliente que se quedará en las tuberías sin llegar al lavavajillas y se habrá calentado más de la que realmente se necesita”, comenta Ramos.

(1) Para realizar el Análisis de Ciclo de Vida del lavavajillas, la OCU ha utilizado el software Simapro y datos propios y de Ecoinvent.
(2) Según el estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios, en el caso del Miele G 4100 SC BRWS, el 94,2% de su impacto ambiental corresponde a la energía consumida durante su uso, un 5,3% a la fabricación del aparato, un 0,4% al gasto de agua y un 0,04% al transporte. En el caso del Siemens SN26M297EU, el 91,2% del impacto tiene que ver con el gasto de energía, un 8,4% con la fabricación, un 0,45% con el consumo de agua y 0,07% con el transporte.

SOBRE EL AUTOR
Clemente Álvarez
Clemente Álvarez (Madrid, 1973) es unperiodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.


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